Meditar

La respiración, pausada y profunda, guía a la mente que va y viene sin descanso. No sabe estar en calma.

Una energía descontrolada y vital recorre cada órgano de nuestro cuerpo. Los músculos, por su parte, pierden cada vez más tensión y se sumergen en el suelo.

Poco a poco los pensamientos comienzan a fluir sin detenerse. La mente, por fin callada, comienza a estar en reposo.

El aire purifica el alma. La limpia.

El cuerpo pesado flota por un universo inmenso, infinito.

La atención contempla los sonidos del silencio. La quietud se vuelve un estado.

La sensación de bienestar inunda los sentidos.

Los ojos cerrados sienten, contemplan lo que pasa.

Y por un instante se está. Simplemente se está.

A.R.

Anuncios

Volver

Meses, días, minutos y demasiados segundos. Un tiempo bastante corto en comparación a la cantidad de cambios que hubo.

Cambios que marcaron un verdadero “antes y después”. Cambios repletos de aprendizaje, repletos de sabiduría y amor.

Volver es inevitable, sobre todo cuando la mente y el alma se ponen (por fin) de acuerdo y lo piden.

Pero es volver habiendo cambiado por completo. Es volver siendo otra persona… en realidad es volver siendo la misma persona pero con otro Ser.

Es volver con un amor no solo más firme sino también verdadero y mucho más completo. Mucho más amigable, más sano.

Es volver a sentirse bien, completamente. Volver a escribir.

Volver a vivir.

A.R.

Corazón

DSC_0008

 

Y ahí es cuando te das cuenta de que todo marcha bien, cuando el corazón respira. Te das cuenta de que todo lo que te rodea es magnífico y de que todo lo que está por venir será grandioso.

Crecés. Permutas sin cambiar tu esencia pero sí mejorando tus pensamientos; tu actitud frente a la vida.

Te das cuenta que haber pensado, pese a todo, en positivo valió la pena. El momento presente te acaricia y el futuro te aguarda con los brazos abiertos.

Y es eso lo que hay que hacer. Cuando el corazón respira hay que prepararse. Prepararse para disfrutar y cosechar los frutos que hace tiempo venías sembrando, siempre con el espíritu optimista.

Porque cuando el corazón respira por fin estás en paz.

A.R.

Vivir

aa

Ese momento en el que no sabés si todo está como te gustaría que esté pero sí que todo está en orden. Te sentís en paz, aliviado, tranquilo… Te sorprende la excelente calidad de amigos que te rodean, lo bien que te hacen sentir y la felicidad que te transmiten día a día.

No importa el futuro, sólo importa el ahora. Vivir y ya. Haciendo las cosas bien, luchando por lo que deseamos y lo que creemos. Despertarse con una sonrisa, acostarse con dolor de panza por haber reído tanto durante toda la jornada.

La lluvia purifica el alma y el sol hace que una estupenda energía recorra cada órgano del cuerpo. La atención se focaliza en lo positivo, los pensamientos se ocupan del momento presente, ya no se preocupan por el mañana.

Y te das cuenta que la vida va más allá. Que es espléndida y que no se piensa, se vive. Te das cuenta que la felicidad depende de vos, de cómo percibís lo que nos pasa, lo que nos rodea. Comenzás a respirar de una manera distinta y los pulmones se llenan de vitalidad. Y sos feliz, punto.

A.R.

Dejarse llevar

Los lamentos ya no molestaban a los pensamientos. Tampoco al alma. Las malas experiencias comenzaron a fugarse de la mente y poco a poco (por fin) fueron desapareciendo. La plena libertad se hacía presente y el pasado no estorbaba.

Una lluvia suave había limpiado sus angustias y el sol brillaba como nunca antes. Tal vez las nubes volverían algún día pero eso no le importaba. Ahora estaba en paz y sonreía de verdad.

Una mano tocó su espalda. Sintió una caricia que le llegó hasta lo más profundo de su Ser. Se sintió a salvo. Protegido del mundo.  Se dejó llevar y fue feliz.

A.R.

Fluir

Los copos de nieve le rozaban las mejillas con una suavidad estupenda. Cerró los ojos y alzó la cabeza.

Sintió que no quería pasar los días, sumar 24 horas y nada más, como si el tiempo fuese sólo un medio para atravesar.

Quería vivir cada momento como algo único y maravilloso. De encontrarle el sabor a cada instante. De valorar a quienes tenía cerca, disfrutarlos. De agradecer y reconocer todo aquello que poseía, todo aquello que era. De ser auténtico y arriesgarse siempre.

Con las mejillas coloradas por el frío intenso que su cuerpo estaba padeciendo, abrió los ojos y miró el cielo inundado de nubes densas. Respiró y casi sin notarlo produjo la sonrisa más espontánea de toda su vida. Y vivió el presente.

A.R.

Eso.

Escribir es esa acción magnífica que nos llena el alma. Es eso que nos permite jugar sin prohibición alguna; eso que le da un descanso a la mente y divierte sin consuelo a la imaginación.

Escribir es eso que conmueve, alegra, entristece y enoja. Escribir es jugar. Es armar y desarmar historias.  Es idear personalidades, acciones y sentimientos. Escribir es hacer nacer, crecer y hacer morir también.

Escribir es desnudarse por completo, mostrar lo que hay debajo de la piel. Escribir es mostrar el alma.

Escribir es eso que nos permite plasmar nuestra pesadilla más escalofriante, nuestro sueño más alegre.

Escribir es tener el control de una  historia, es tener el control total del tiempo. Es soñar y no querer despertar jamás.

Escribir es eso. Es libertad, imaginación y creatividad. Eso y mucho más que eso.

A.R.

Cansancio.

Se cansa,

El corazón se cansa.

Se cansa y se agota.

Se agota y se cansa

De dar oportunidades sin sentido.

 

Se agobia.

Se agobia y se desorienta,

Se desorienta y se agobia

De creer en fantasías utópicas.

 

Se harta.

Se harta y se enoja,

Se enoja y se harta

De caer una y mil veces con la misma piedra,

De seguir creyendo,

De permitir que lo lastimen,

De latir en vano.

 

Se cansa.

El corazón se cansa.

Se cansa y aún así sigue.

 

A.R.