Corazón

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Y ahí es cuando te das cuenta de que todo marcha bien, cuando el corazón respira. Te das cuenta de que todo lo que te rodea es magnífico y de que todo lo que está por venir será grandioso.

Crecés. Permutas sin cambiar tu esencia pero sí mejorando tus pensamientos; tu actitud frente a la vida.

Te das cuenta que haber pensado, pese a todo, en positivo valió la pena. El momento presente te acaricia y el futuro te aguarda con los brazos abiertos.

Y es eso lo que hay que hacer. Cuando el corazón respira hay que prepararse. Prepararse para disfrutar y cosechar los frutos que hace tiempo venías sembrando, siempre con el espíritu optimista.

Porque cuando el corazón respira por fin estás en paz.

A.R.

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Vivir

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Ese momento en el que no sabés si todo está como te gustaría que esté pero sí que todo está en orden. Te sentís en paz, aliviado, tranquilo… Te sorprende la excelente calidad de amigos que te rodean, lo bien que te hacen sentir y la felicidad que te transmiten día a día.

No importa el futuro, sólo importa el ahora. Vivir y ya. Haciendo las cosas bien, luchando por lo que deseamos y lo que creemos. Despertarse con una sonrisa, acostarse con dolor de panza por haber reído tanto durante toda la jornada.

La lluvia purifica el alma y el sol hace que una estupenda energía recorra cada órgano del cuerpo. La atención se focaliza en lo positivo, los pensamientos se ocupan del momento presente, ya no se preocupan por el mañana.

Y te das cuenta que la vida va más allá. Que es espléndida y que no se piensa, se vive. Te das cuenta que la felicidad depende de vos, de cómo percibís lo que nos pasa, lo que nos rodea. Comenzás a respirar de una manera distinta y los pulmones se llenan de vitalidad. Y sos feliz, punto.

A.R.

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Necesidad.

Necesidad.

A veces la cuestión no pasa por querer algo o no quererlo. Llega un momento en que la cuestión pasa por si se necesita o no. Si se necesita despertarse una mañana de invierno y ver que alguien está a tu lado. Necesidad de que alguien te toque con amor y ternura. Necesidad de sentirse pleno, completo, renovado, lleno de paz, feliz. De tener ese brillo en los ojos y saber realmente lo que significa amar, estar enamorado. Necesidad de pelearse con alguien, reconciliarse con alguien, perdonar a alguien, entender y aceptar a alguien….

Necesidad de encontrarse, sentir sus besos, su abrazo protector. Sentirse cuidado.

Necesidad de ser tuyo.

A.R.

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Felicidad

Felicidad

Quizá un día se canse de buscar la felicidad permanente y se dedique a conformarse con todo lo que posee a su alrededor. Quizá un día deje de querer estar feliz todo el tiempo y descubra qué sentimiento le produce cada circunstancia de vida. Quizá un día contemple lo que lo rodea, lo observe y lo valore.

Quizá, con el tiempo, casi sin darse cuenta, la felicidad lo buscará a él en cada momento. Y él, como una gaviota suspendida en el aire, contemplará cada instante y lo disfrutará como si fuese único.

Y quizá algún día él se dará cuenta de que esa era la única fórmula para lograr ser real y completamente FELIZ.

A.R.

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Imaginación

Imaginación

Una suave llovizna típica de primavera hacía que su cuerpo, que posaba al otro lado de la ventana, se alivie. Su mirada perdida prestaba atención a la nada misma. Sintió que no había tiempo que corriese, tampoco algo por hacer, ni algo en que pensar.
Con la taza entre sus manos y una calma abundante, tomaba de vez en cuando sorbos de té negro que le aportaba lo poco que faltaba para que ese momento fuera perfecto.

Sobre el sillón descansaba el libro que estaba leyendo por ese entonces.
Repleto de paz, dejó el tazón sobre una mesa que decoraba el lugar, se acostó sobre el sofá, y agarró el ejemplar. Dejó que su imaginación atravesara realidades extraordinarias, llenas de aventuras y personajes inventados por una mente brillante. Salió de esa realidad que por momentos le resultaba agobiante. Su mente se estaba divirtiendo, su ser estaba totalmente desahogado. No necesitaba más.. y en ese momento supo que era feliz…

A.R.

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Sangre

Sangre

Un ruido seco lo despertó en la mitad de la noche. Gotas de sudor se deslizaban por su frente. Aturdido con las imágenes del sueño que había tenido hacía unos segundos atrás, se levantó para ir a ver qué pasaba, qué había sido el causante de aquel ruido.
El living estaba sumergido en una profunda oscuridad. Prendió una luz y descubrió que todo estaba en orden. Se dirigió a la cocina por un vaso de agua, su respiración dejó de ser agitada y volvió a la normalidad.
Al ingresar a la cocina y prender la luz vio un rostro que estaba a centímetros de él. El miedo no le permitió gritar. La punta filosa de una cuchilla perforó su abdomen. La sangre comenzó a rebalsar de sus órganos y sus piernas dejaron de tener fuerza. El cuerpo se desplomó en el suelo.
Tendido en el suelo, pensó en todas las personas que amaba y al mismo tiempo revivió en su mente los mejores momentos vividos a lo largos de sus años. La respiración se tornó densa. El frío se apoderó de cada parte de su cuerpo y su corazón latía de manera lenta y trabajosa. Sus papilas gustativas reconocieron el sabor a sangre que ahora también salía de su boca.
De pronto su cuerpo dejó de pertenecerle, ya no lo sentía suyo. Sus ojos se fueron cerrando y su respiración produjo un último suspiro. Casi sin notarlo, se fue.

A.R.

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Laberinto

Laberinto

Llega un momento en la vida en el que uno no es ni chico ni grande. Las responsabilidades no son extremas ni tan importantes pero aún así nuestros pensamientos forman un laberinto difícil de atravesar, como una ecuación matemática casi imposible de resolver. Y es ahí cuando se nos dificulta tomar decisiones; decidir qué es lo mejor, qué es lo correcto, qué nos hará bien, qué nos hará mal.

Y tal vez, la única manera de resolver la ecuación es probando los distintos caminos posibles que tiene ese laberinto. Ir descubriendo, sobre la marcha, qué era lo mejor para nosotros.
Quizá, dejando de pensar y de una buena vez decidir… o por lo menos intentarlo. Ir viendo qué nos pasa con esa elección. Experimentar. Y si somos afortunados, quizá podamos elegir seguir por ese camino o volver hacia atrás y elegir otro.

Teniendo siempre en cuenta que toda experiencia es aprendizaje y que en la vida, a diferencia de un laberinto, hay varias alternativas para llegar al final, o mejor dicho, a ese nuevo comienzo…

A.R.

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Un final.

Un final.

La satisfacción de una mente en calma. Una vista magnífica. Un bienestar profundo. Una mirada perdida. Un abrazo del océano, una brisa salada.

Los ojos cerrados.

El abrazo del horizonte. Un alivio constante. Una melancolía imprecisa. Una soledad hermosa. Un deseo callado… Una pregunta.
Un alivio sincero. Un profundo silencio. Un deseo incontrolable.

Acercarse a la orilla de la montaña. No pensar en nada. Extender las manos.

Una lágrima en la mejilla.

Dar un último respiro…

Saltar.

A.R.

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Decidirse

Decidirse

Se decidió. Se decidió a dejar de buscar y largarse a conquistar lo que la vida tenía para darle. Y decidió ser feliz. Decidió reirse sin parar varias veces al día. Decidió cerrar las ventanas de su casa y bailar como si no hubiese un mañana. Decidió dejar de preocuparse por estupideces. Decidió ocuparse, en vez de preocuparse. Decidió aceptar que nada es perfecto y que nadie tiene todo resuelto. Y también decidió disfrutar de cada instante, de cada segundo, de cada minuto, de cada hora, de cada día. Decidió darle la importancia justa a cada cosa. Decidió salir a correr cuando tuviera ganas. Decidió apagar el teléfono móvil y verse con una amiga en algún café y charlar por horas.

Decidió ser más espontáneo. Decidió no detenerse ni influenciarse por lo que los demás piensan de él. Decidió ser bueno. Decidió perder el miedo a enamorarse y ver qué pasaba si le daba una oportunidad al corazón. Decidió estar preparado para sufrir, para caerse, para levantarse, para aprender y para enseñar también. Decidió darle prioridad a la familia y a los amigos.

Decidió no dejar de escribir nunca…

A.R.

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Buscar

Buscar

Estar todo el tiempo pendiente; vivir sometido a una espera interminable. Intentar saber, todo el tiempo, qué es lo que pasará y no dejar que los eventos se den por sí solos.

Desanimarse una y otra vez. Convertir la espera en una ansiedad tortuosa. Llenar la mente de preguntas sin respuestas.

Ocupar el tiempo buscando, pero sin saber bien qué. Y así pasar los días, indagando, explorando aún sin encontrar nada.

Hasta que llega un momento en el que hay que darse cuenta que las cosas deben pasar, simplemente deben fluir. Sabiendo siempre que todo marchará bien, que no hay nada que buscar, sino mucho por descubrir…

A.R.

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Olvidar

Olvidar

El espejo devolvió una imagen desconocida. La sensación de un vacío inmenso ocupó su cuerpo por completo. La desesperación de un alma perdida lo confundió y no supo qué hacer.
Llamar ¿a quién?. Correr ¿a dónde?. Llorar ¿por qué?. ¿Quién era esa persona que aparecía allí?. Recuerdos que no le pertenecían, sueños que no reconocía, respuestas jamás respondidas.

De pronto, un instante perdido en el espacio. Un profundo silencio. Una mirada desierta y el desconsuelo de volver a mirarse en el espejo y nuevamente olvidar quién era el dueño de aquella mirada.

A.R.

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Florecer

Florecer

A veces no se trata de saber qué queremos. A veces alcanza con saber que No queremos, y eso nos llevará, sin darnos cuenta, a lo que sí queremos.
A veces, se trata de hacer las cosas lo mejor que podamos, de crear vínculos positivos, de confianza; de ser nosotros ante todo, con nuestros errores y tropiezos, con nuestros aciertos y virtudes; de ser alegres, de nunca perder la esperanza y estar tranquilos… total, pase lo que pase, siempre se puede volver a florecer…

A.R