Vivir

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Ese momento en el que no sabés si todo está como te gustaría que esté pero sí que todo está en orden. Te sentís en paz, aliviado, tranquilo… Te sorprende la excelente calidad de amigos que te rodean, lo bien que te hacen sentir y la felicidad que te transmiten día a día.

No importa el futuro, sólo importa el ahora. Vivir y ya. Haciendo las cosas bien, luchando por lo que deseamos y lo que creemos. Despertarse con una sonrisa, acostarse con dolor de panza por haber reído tanto durante toda la jornada.

La lluvia purifica el alma y el sol hace que una estupenda energía recorra cada órgano del cuerpo. La atención se focaliza en lo positivo, los pensamientos se ocupan del momento presente, ya no se preocupan por el mañana.

Y te das cuenta que la vida va más allá. Que es espléndida y que no se piensa, se vive. Te das cuenta que la felicidad depende de vos, de cómo percibís lo que nos pasa, lo que nos rodea. Comenzás a respirar de una manera distinta y los pulmones se llenan de vitalidad. Y sos feliz, punto.

A.R.

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Vivir.

Vivir.

Puede pasar que la vida nos de algunas pálidas cada tanto. Puede que algunas decisiones nos hagan desperdiciar oportunidades excelentes. Puede que a veces no seamos entendidos por nuestros familiares, nuestros amigos, el común de la gente e inclusive, a veces, no nos entendamos ni nosotros mismos.

Puede pasar que las responsabilidades nos agobien y los miedos recorran todo nuestro cuerpo con total libertad. Y puede que en ocasiones la tristeza envuelva nuestras almas y dudemos de un posible buen futuro.

Pero la mayor flaqueza está en rodearnos de personas a quienes no valoramos. En no confiar en lo que creemos, pensamos y soñamos. En dejar pasar los días y no hacer nada para cambiar la situación que nos disgusta.

En encerrarse y no vivir.

A.R.

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Descansar

Descansar

Sólo se escuchaban unos pocos ruidos de algunos animales que se encontraban allí. Ruidos lejanos y suaves.

Los colores del cielo se volvieron cálidos, de una gama rojiza maravillosa. El sol comenzó a descender y el hermoso paisaje reposó en mi retina. Las estrellas abrazaron mi cuerpo. Contemplé el cielo infinito.

Mi alma se llenó de paz.

Cerré los ojos y dormí. Las estrellas iluminaron mis sueños y el rocío del pasto me hizo sentir frío por momentos.

El amanecer me despertó. Mi respiración tranquila y mis pensamientos calmados hicieron que mi descanso fuera profundo y real. Ese plácido descanso del que jamás me voy a poder olvidar.

A.R.

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Otoño.

Otoño.

Apoyaba su frente en la ventana. Los pensamientos viajaban sin un rumbo concreto y su alma estaba vacía.

La necesidad imperiosa de un amor correspondido. La falta de ese tipo de amor. El bienestar diario se tomó vacaciones y la tristeza se hizo más presente que nunca.

El caparazón protector de su estima roto, totalmente destruído.
Un paisaje gris. Una sentida soledad.

Veía a través de la ventana la lluvia salpicar en cada esquina. Las hojas perdían su verde brillante para convertirse en un marrón claro y luego caer al suelo.

Con la taza de café calentando sus manos veía a las personas recluidas bajo sus paraguas, moviéndose de un lado a otro. La gente ya comenzaba a usar ropa más abrigada.

Una hoja por fin cayó al suelo. Fue pisada por un zapato mojado. Toda la vitalidad había desaparecido. Sintió como si el mundo estuviese sin vida.

Y otra hoja cayó.

A.R.

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Armonía

Armonía

Llené de aire mis pulmones. Exhalé. Volví a respirar tan profundamente como pude.

El sol me saludaba con algunos rayos que atravesaban las hojas de una palmera que tocaba el cielo. El paisaje era simplemente bello. El canto de un pájaro se me hizo más presente. Realmente lo estaba escuchando. Un sonido estupendo, lleno de paz.

Volví a respirar y sentí el cuerpo un poco pesado.

Una briza suave le permitía a mi frente estar totalmente despojada, mi pelo ya no la tapaba.Cada órgano de mi cuerpo sonreía. Un equilibrio magnífico ocupó mi mente. Mi sangre era energía. Energía inagotable.

Me sentí bien.Las preocupaciones ya no me correspondían y los acelerados pensamientos se hicieron a un lado. Enmudecieron.

El mundo y yo estábamos en armonía.

A.R.

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Necesidad.

Necesidad.

A veces la cuestión no pasa por querer algo o no quererlo. Llega un momento en que la cuestión pasa por si se necesita o no. Si se necesita despertarse una mañana de invierno y ver que alguien está a tu lado. Necesidad de que alguien te toque con amor y ternura. Necesidad de sentirse pleno, completo, renovado, lleno de paz, feliz. De tener ese brillo en los ojos y saber realmente lo que significa amar, estar enamorado. Necesidad de pelearse con alguien, reconciliarse con alguien, perdonar a alguien, entender y aceptar a alguien….

Necesidad de encontrarse, sentir sus besos, su abrazo protector. Sentirse cuidado.

Necesidad de ser tuyo.

A.R.

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Felicidad

Felicidad

Quizá un día se canse de buscar la felicidad permanente y se dedique a conformarse con todo lo que posee a su alrededor. Quizá un día deje de querer estar feliz todo el tiempo y descubra qué sentimiento le produce cada circunstancia de vida. Quizá un día contemple lo que lo rodea, lo observe y lo valore.

Quizá, con el tiempo, casi sin darse cuenta, la felicidad lo buscará a él en cada momento. Y él, como una gaviota suspendida en el aire, contemplará cada instante y lo disfrutará como si fuese único.

Y quizá algún día él se dará cuenta de que esa era la única fórmula para lograr ser real y completamente FELIZ.

A.R.

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Y por fin, la paz.

Y por fin, la paz.

En su retina reposaba un paisaje incomparable. Su lugar en el mundo, su fuente de equilibrio. Y su mente totalmente callada se dispuso a calmar su permanente acelere.
El pasado y le futuro no existían; el presente estaba en pausa.
Contemplando un mar infinito una lágrima resbaló por su mejilla y aún así sintió una incontrolable y plácida felicidad.
Y la paz fue, por fin, la real protagonista de ese momento que jamás pudo olvidar…

A.R.

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Imaginación

Imaginación

Una suave llovizna típica de primavera hacía que su cuerpo, que posaba al otro lado de la ventana, se alivie. Su mirada perdida prestaba atención a la nada misma. Sintió que no había tiempo que corriese, tampoco algo por hacer, ni algo en que pensar.
Con la taza entre sus manos y una calma abundante, tomaba de vez en cuando sorbos de té negro que le aportaba lo poco que faltaba para que ese momento fuera perfecto.

Sobre el sillón descansaba el libro que estaba leyendo por ese entonces.
Repleto de paz, dejó el tazón sobre una mesa que decoraba el lugar, se acostó sobre el sofá, y agarró el ejemplar. Dejó que su imaginación atravesara realidades extraordinarias, llenas de aventuras y personajes inventados por una mente brillante. Salió de esa realidad que por momentos le resultaba agobiante. Su mente se estaba divirtiendo, su ser estaba totalmente desahogado. No necesitaba más.. y en ese momento supo que era feliz…

A.R.

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Sangre

Sangre

Un ruido seco lo despertó en la mitad de la noche. Gotas de sudor se deslizaban por su frente. Aturdido con las imágenes del sueño que había tenido hacía unos segundos atrás, se levantó para ir a ver qué pasaba, qué había sido el causante de aquel ruido.
El living estaba sumergido en una profunda oscuridad. Prendió una luz y descubrió que todo estaba en orden. Se dirigió a la cocina por un vaso de agua, su respiración dejó de ser agitada y volvió a la normalidad.
Al ingresar a la cocina y prender la luz vio un rostro que estaba a centímetros de él. El miedo no le permitió gritar. La punta filosa de una cuchilla perforó su abdomen. La sangre comenzó a rebalsar de sus órganos y sus piernas dejaron de tener fuerza. El cuerpo se desplomó en el suelo.
Tendido en el suelo, pensó en todas las personas que amaba y al mismo tiempo revivió en su mente los mejores momentos vividos a lo largos de sus años. La respiración se tornó densa. El frío se apoderó de cada parte de su cuerpo y su corazón latía de manera lenta y trabajosa. Sus papilas gustativas reconocieron el sabor a sangre que ahora también salía de su boca.
De pronto su cuerpo dejó de pertenecerle, ya no lo sentía suyo. Sus ojos se fueron cerrando y su respiración produjo un último suspiro. Casi sin notarlo, se fue.

A.R.

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Laberinto

Laberinto

Llega un momento en la vida en el que uno no es ni chico ni grande. Las responsabilidades no son extremas ni tan importantes pero aún así nuestros pensamientos forman un laberinto difícil de atravesar, como una ecuación matemática casi imposible de resolver. Y es ahí cuando se nos dificulta tomar decisiones; decidir qué es lo mejor, qué es lo correcto, qué nos hará bien, qué nos hará mal.

Y tal vez, la única manera de resolver la ecuación es probando los distintos caminos posibles que tiene ese laberinto. Ir descubriendo, sobre la marcha, qué era lo mejor para nosotros.
Quizá, dejando de pensar y de una buena vez decidir… o por lo menos intentarlo. Ir viendo qué nos pasa con esa elección. Experimentar. Y si somos afortunados, quizá podamos elegir seguir por ese camino o volver hacia atrás y elegir otro.

Teniendo siempre en cuenta que toda experiencia es aprendizaje y que en la vida, a diferencia de un laberinto, hay varias alternativas para llegar al final, o mejor dicho, a ese nuevo comienzo…

A.R.

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Un final.

Un final.

La satisfacción de una mente en calma. Una vista magnífica. Un bienestar profundo. Una mirada perdida. Un abrazo del océano, una brisa salada.

Los ojos cerrados.

El abrazo del horizonte. Un alivio constante. Una melancolía imprecisa. Una soledad hermosa. Un deseo callado… Una pregunta.
Un alivio sincero. Un profundo silencio. Un deseo incontrolable.

Acercarse a la orilla de la montaña. No pensar en nada. Extender las manos.

Una lágrima en la mejilla.

Dar un último respiro…

Saltar.

A.R.

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Decidirse

Decidirse

Se decidió. Se decidió a dejar de buscar y largarse a conquistar lo que la vida tenía para darle. Y decidió ser feliz. Decidió reirse sin parar varias veces al día. Decidió cerrar las ventanas de su casa y bailar como si no hubiese un mañana. Decidió dejar de preocuparse por estupideces. Decidió ocuparse, en vez de preocuparse. Decidió aceptar que nada es perfecto y que nadie tiene todo resuelto. Y también decidió disfrutar de cada instante, de cada segundo, de cada minuto, de cada hora, de cada día. Decidió darle la importancia justa a cada cosa. Decidió salir a correr cuando tuviera ganas. Decidió apagar el teléfono móvil y verse con una amiga en algún café y charlar por horas.

Decidió ser más espontáneo. Decidió no detenerse ni influenciarse por lo que los demás piensan de él. Decidió ser bueno. Decidió perder el miedo a enamorarse y ver qué pasaba si le daba una oportunidad al corazón. Decidió estar preparado para sufrir, para caerse, para levantarse, para aprender y para enseñar también. Decidió darle prioridad a la familia y a los amigos.

Decidió no dejar de escribir nunca…

A.R.

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Florecer

Florecer

A veces no se trata de saber qué queremos. A veces alcanza con saber que No queremos, y eso nos llevará, sin darnos cuenta, a lo que sí queremos.
A veces, se trata de hacer las cosas lo mejor que podamos, de crear vínculos positivos, de confianza; de ser nosotros ante todo, con nuestros errores y tropiezos, con nuestros aciertos y virtudes; de ser alegres, de nunca perder la esperanza y estar tranquilos… total, pase lo que pase, siempre se puede volver a florecer…

A.R