Meditar

La respiración, pausada y profunda, guía a la mente que va y viene sin descanso. No sabe estar en calma.

Una energía descontrolada y vital recorre cada órgano de nuestro cuerpo. Los músculos, por su parte, pierden cada vez más tensión y se sumergen en el suelo.

Poco a poco los pensamientos comienzan a fluir sin detenerse. La mente, por fin callada, comienza a estar en reposo.

El aire purifica el alma. La limpia.

El cuerpo pesado flota por un universo inmenso, infinito.

La atención contempla los sonidos del silencio. La quietud se vuelve un estado.

La sensación de bienestar inunda los sentidos.

Los ojos cerrados sienten, contemplan lo que pasa.

Y por un instante se está. Simplemente se está.

A.R.

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Corazón

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Y ahí es cuando te das cuenta de que todo marcha bien, cuando el corazón respira. Te das cuenta de que todo lo que te rodea es magnífico y de que todo lo que está por venir será grandioso.

Crecés. Permutas sin cambiar tu esencia pero sí mejorando tus pensamientos; tu actitud frente a la vida.

Te das cuenta que haber pensado, pese a todo, en positivo valió la pena. El momento presente te acaricia y el futuro te aguarda con los brazos abiertos.

Y es eso lo que hay que hacer. Cuando el corazón respira hay que prepararse. Prepararse para disfrutar y cosechar los frutos que hace tiempo venías sembrando, siempre con el espíritu optimista.

Porque cuando el corazón respira por fin estás en paz.

A.R.

Vivir

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Ese momento en el que no sabés si todo está como te gustaría que esté pero sí que todo está en orden. Te sentís en paz, aliviado, tranquilo… Te sorprende la excelente calidad de amigos que te rodean, lo bien que te hacen sentir y la felicidad que te transmiten día a día.

No importa el futuro, sólo importa el ahora. Vivir y ya. Haciendo las cosas bien, luchando por lo que deseamos y lo que creemos. Despertarse con una sonrisa, acostarse con dolor de panza por haber reído tanto durante toda la jornada.

La lluvia purifica el alma y el sol hace que una estupenda energía recorra cada órgano del cuerpo. La atención se focaliza en lo positivo, los pensamientos se ocupan del momento presente, ya no se preocupan por el mañana.

Y te das cuenta que la vida va más allá. Que es espléndida y que no se piensa, se vive. Te das cuenta que la felicidad depende de vos, de cómo percibís lo que nos pasa, lo que nos rodea. Comenzás a respirar de una manera distinta y los pulmones se llenan de vitalidad. Y sos feliz, punto.

A.R.

Dejarse llevar

Los lamentos ya no molestaban a los pensamientos. Tampoco al alma. Las malas experiencias comenzaron a fugarse de la mente y poco a poco (por fin) fueron desapareciendo. La plena libertad se hacía presente y el pasado no estorbaba.

Una lluvia suave había limpiado sus angustias y el sol brillaba como nunca antes. Tal vez las nubes volverían algún día pero eso no le importaba. Ahora estaba en paz y sonreía de verdad.

Una mano tocó su espalda. Sintió una caricia que le llegó hasta lo más profundo de su Ser. Se sintió a salvo. Protegido del mundo.  Se dejó llevar y fue feliz.

A.R.

Paisaje

Desde el suelo observaba el reflejo del sol que reposaba sobre el agua. La laguna se veía estupenda.

Sentía el peso de su cuerpo sobre la tierra. No le importaba ensuciarse. El aroma a pasto llenaba sus pulmones de placer. Su mente estaba en paz. La respiración cada vez era más suave.

La herida ya no le ardía y su ritmo cardíaco comenzaba a disminuir notablemente.

A penas podía moverse y sintió un frío atípico.

La visión comenzó a ser borrosa.

Sabía que estaba muriendo y se preguntó si ese paisaje maravilloso era una simple alucinación. ¿Dónde estaría realmente?

El calmo sonido del agua cada vez se alejaba más. Y más. Y más.

Y ya no pudo ver la luz del sol. Ya no pudo oír el cantar de los pájaros. No pudo sentir su corazón latir. Ya no pudo sentir.

A.R.

Fluir

Los copos de nieve le rozaban las mejillas con una suavidad estupenda. Cerró los ojos y alzó la cabeza.

Sintió que no quería pasar los días, sumar 24 horas y nada más, como si el tiempo fuese sólo un medio para atravesar.

Quería vivir cada momento como algo único y maravilloso. De encontrarle el sabor a cada instante. De valorar a quienes tenía cerca, disfrutarlos. De agradecer y reconocer todo aquello que poseía, todo aquello que era. De ser auténtico y arriesgarse siempre.

Con las mejillas coloradas por el frío intenso que su cuerpo estaba padeciendo, abrió los ojos y miró el cielo inundado de nubes densas. Respiró y casi sin notarlo produjo la sonrisa más espontánea de toda su vida. Y vivió el presente.

A.R.

Eso.

Escribir es esa acción magnífica que nos llena el alma. Es eso que nos permite jugar sin prohibición alguna; eso que le da un descanso a la mente y divierte sin consuelo a la imaginación.

Escribir es eso que conmueve, alegra, entristece y enoja. Escribir es jugar. Es armar y desarmar historias.  Es idear personalidades, acciones y sentimientos. Escribir es hacer nacer, crecer y hacer morir también.

Escribir es desnudarse por completo, mostrar lo que hay debajo de la piel. Escribir es mostrar el alma.

Escribir es eso que nos permite plasmar nuestra pesadilla más escalofriante, nuestro sueño más alegre.

Escribir es tener el control de una  historia, es tener el control total del tiempo. Es soñar y no querer despertar jamás.

Escribir es eso. Es libertad, imaginación y creatividad. Eso y mucho más que eso.

A.R.

Satisfacción plena.

Son esos momentos en los que sentís que por fin hiciste algo bien.

Ves a tú alrededor y ves personas extraordinarias que te valoran y acompañan siempre.

Sentís que de verdad sos feliz y el alma se regocija en un placer puro e infinito.

Y te sentís bien. En calma y tranquilo. Satisfecho.

Son esos momentos en lo que de verdad te sentís en paz y sólo te preocupa el presente, lo que estás viviendo ahora, justo en ese instante.

A.R.

Ese alguien.

Esa persona que te haga tener sueños maravillosos y te haga sentir que tocas el cielo con las manos.

Esa persona que te hace sentir lleno y completamente feliz.

Esa persona que te mire y te haga poner colorado con una simple mirada sostenida en el aire.

Esa persona que te haga sentir protegido, cuidado. Te haga sentir valioso y eterno.

Esa persona que te haga ver la vida color de rosa.

Esa persona que te haga sonreír con apenas un respiro. Que te haga conocer tu carcajada más sincera y espontánea.

Ese alguien perfecto que, por más que a veces pienso que no existe, voy  a encontrar.

A.R.

Emociones

De pronto comenzó a sentir una mezcla de emociones agobiantes.

Sintió miedo,

Incertidumbre y

Nostalgia.

Sintió alegría,

Alivio y

Orgullo.

No dejó de sentir en ningún momento. Todas las emociones a flor de piel. Todas presentes en el mismo momento.

La inseguridad era la real protagonista y la vergüenza naif la acompañaba muy bien.

Nuevamente las dudas y la ansiedad incontrolable.

Decisiones pasadas en duda, un presente tembloroso a su parecer.

Ordenó sus pensamientos. Descansó un instante. Reflexionó sobre el maravilloso momento en el que estaba sumergido por ese entonces y sonrió. Debía disfrutar y no pensar.

Debía vivir.

 

A.R.

Uno mismo.

Fue él. Siempre él . Ante los nuevos amores fue él. Ante los proyectos presentes y futuros fue él.

Se juzgó en reiteradas ocasiones, se hartó y protestó, pero siguió siendo él. Él mismo.

Y sin notarlo demasiado obtuvo la confianza que necesitaba para afrontar los temores diarios e insoportables. Los venció, siendo él.

Y descubrió que ésa era la fórmula. La verdadera respuesta a la tremenda ecuación. Eso y nada más. Aceptarse y ser él.

A.R.

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Elegir

Elegir

Ser honesto, alegre y fiel.
Fiel a uno mismo. Fiel hacia los demás. Fiel a las creencias y a los sentimientos.

Sorprenderse, dejarse llevar sin culpa.
Descubrir y transitar. Ver más allá. Escuchar, sentir y observar de verdad.

Otra oportunidad. Darle otra oportunidad al corazón.
Confiar en alguien,
Desear a alguien,
Pensar en alguien.

Luchar. Por lo que deseamos, por aquellas personas que nos importan. Por nosotros.

Elegir y, pese a todo, seguir.

A.R.

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Descansar

Descansar

Sólo se escuchaban unos pocos ruidos de algunos animales que se encontraban allí. Ruidos lejanos y suaves.

Los colores del cielo se volvieron cálidos, de una gama rojiza maravillosa. El sol comenzó a descender y el hermoso paisaje reposó en mi retina. Las estrellas abrazaron mi cuerpo. Contemplé el cielo infinito.

Mi alma se llenó de paz.

Cerré los ojos y dormí. Las estrellas iluminaron mis sueños y el rocío del pasto me hizo sentir frío por momentos.

El amanecer me despertó. Mi respiración tranquila y mis pensamientos calmados hicieron que mi descanso fuera profundo y real. Ese plácido descanso del que jamás me voy a poder olvidar.

A.R.

Sencillez

El viento hacía que los árboles movieran sus hojas frenéticamente. El frío ya se hacía notar en las calles.

Se levantó de la cama y abrió la ventana. La brisa helada le dio los buenos días y los pelos del cuerpo se le erizaron al instante.

Abrazando su cuerpo y con pasos rápidos volvió a la cama. La ventana seguía abierta y las cortinas se movían al compás del aire que entraba en aquella habitación.

Tapó todo su cuerpo, inclusive parte de la cara, con el acolchado y contempló la sensación de bienestar que le producía estar así.

Se desperezó unas  diez veces y al cabo de un rato se volvió a levantar. Se preparó una enorme taza de té con leche. Con la mente en calma volvió a la cama.

Sintió una sensación de placer extrema. Tomó un sorbo de té y pensó. Los grandes placeres se encuentran en una cantidad infinita de momentos sencillos.

A.R.

Plenitud

El corazón golpeaba su pecho. Bombeaba como nunca antes lo había hecho. No bombeaba sangre sino alegría. Una alegría infinita y absoluta recorría su cuerpo.

La sonrisa no se le borraba del rostro y la gente se preguntaba el porqué de su caminar airoso.

Sus mayores aspiraciones estaban apareciendo en la realidad. Los sueños comenzaban a realizarse.

El miedo apareció de repente, vino acompañado de la inseguridad, pero el entusiasmo era demasiado. Él seguiría adelante.

Se acostó en su cama, miró el techo, contempló el momento. Por sus venas continuaba circulando energía pura.

Descubrió que la vida no es como en las películas. Pero entendió que cualquier persona puede hacer que su vida sea una gran historia de película.

 

A.R.

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Armonía

Armonía

Llené de aire mis pulmones. Exhalé. Volví a respirar tan profundamente como pude.

El sol me saludaba con algunos rayos que atravesaban las hojas de una palmera que tocaba el cielo. El paisaje era simplemente bello. El canto de un pájaro se me hizo más presente. Realmente lo estaba escuchando. Un sonido estupendo, lleno de paz.

Volví a respirar y sentí el cuerpo un poco pesado.

Una briza suave le permitía a mi frente estar totalmente despojada, mi pelo ya no la tapaba.Cada órgano de mi cuerpo sonreía. Un equilibrio magnífico ocupó mi mente. Mi sangre era energía. Energía inagotable.

Me sentí bien.Las preocupaciones ya no me correspondían y los acelerados pensamientos se hicieron a un lado. Enmudecieron.

El mundo y yo estábamos en armonía.

A.R.

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Y por fin, la paz.

Y por fin, la paz.

En su retina reposaba un paisaje incomparable. Su lugar en el mundo, su fuente de equilibrio. Y su mente totalmente callada se dispuso a calmar su permanente acelere.
El pasado y le futuro no existían; el presente estaba en pausa.
Contemplando un mar infinito una lágrima resbaló por su mejilla y aún así sintió una incontrolable y plácida felicidad.
Y la paz fue, por fin, la real protagonista de ese momento que jamás pudo olvidar…

A.R.