Microrrelato: Morir

Cayó al suelo y allí, como si estuviese en un sueño profundo, pudo viajar en el tiempo y observar su pasado, sus millones de momentos vividos, sus hermosos y tristes recuerdos. La herida ya no le agobiaba aunque su respiración no era la misma que antes. Abrió los ojos y volvió al presente. Mira a su alrededor, el humo que hay en el lugar hace que su visión sea nula, sólo oye el llanto de los niños. Advierte lo que ocurre pero no puede moverse. Ya no siente su cuerpo, vuelve a cerrar los ojos y respira por última vez.

A.R.

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Paisaje

Desde el suelo observaba el reflejo del sol que reposaba sobre el agua. La laguna se veía estupenda.

Sentía el peso de su cuerpo sobre la tierra. No le importaba ensuciarse. El aroma a pasto llenaba sus pulmones de placer. Su mente estaba en paz. La respiración cada vez era más suave.

La herida ya no le ardía y su ritmo cardíaco comenzaba a disminuir notablemente.

A penas podía moverse y sintió un frío atípico.

La visión comenzó a ser borrosa.

Sabía que estaba muriendo y se preguntó si ese paisaje maravilloso era una simple alucinación. ¿Dónde estaría realmente?

El calmo sonido del agua cada vez se alejaba más. Y más. Y más.

Y ya no pudo ver la luz del sol. Ya no pudo oír el cantar de los pájaros. No pudo sentir su corazón latir. Ya no pudo sentir.

A.R.

Sencillez

El viento hacía que los árboles movieran sus hojas frenéticamente. El frío ya se hacía notar en las calles.

Se levantó de la cama y abrió la ventana. La brisa helada le dio los buenos días y los pelos del cuerpo se le erizaron al instante.

Abrazando su cuerpo y con pasos rápidos volvió a la cama. La ventana seguía abierta y las cortinas se movían al compás del aire que entraba en aquella habitación.

Tapó todo su cuerpo, inclusive parte de la cara, con el acolchado y contempló la sensación de bienestar que le producía estar así.

Se desperezó unas  diez veces y al cabo de un rato se volvió a levantar. Se preparó una enorme taza de té con leche. Con la mente en calma volvió a la cama.

Sintió una sensación de placer extrema. Tomó un sorbo de té y pensó. Los grandes placeres se encuentran en una cantidad infinita de momentos sencillos.

A.R.