Corazón

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Y ahí es cuando te das cuenta de que todo marcha bien, cuando el corazón respira. Te das cuenta de que todo lo que te rodea es magnífico y de que todo lo que está por venir será grandioso.

Crecés. Permutas sin cambiar tu esencia pero sí mejorando tus pensamientos; tu actitud frente a la vida.

Te das cuenta que haber pensado, pese a todo, en positivo valió la pena. El momento presente te acaricia y el futuro te aguarda con los brazos abiertos.

Y es eso lo que hay que hacer. Cuando el corazón respira hay que prepararse. Prepararse para disfrutar y cosechar los frutos que hace tiempo venías sembrando, siempre con el espíritu optimista.

Porque cuando el corazón respira por fin estás en paz.

A.R.

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Cambiar

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Recuerdo que bajé descalzo la escalera. Me senté y el agua cubrió mis pies hasta el inicio de las rodillas. No sentí frío en ningún momento. El sol estaba radiante y hacía que mi cuerpo estuviese cálido.

Escuché una lancha pasar, fue sólo una. Después de esa lancha (antes también) entregué mis oídos a los pájaros. El viento movía a penas la copa de los árboles y el río se hacía notar con olas pequeñas.

Cerré los ojos y las lágrimas comenzaron a acariciar mis mejillas. No me las sequé, permití que mojasen mi pera y cayeran al agua.  Y fue ahí cuando decidí cambiar.

Y cambié. El pasado me dejó de estorbar y el futuro me aseguró que será genial. Comencé a focalizar la atención en todo lo bueno que la vida me daba. Empecé a agradecer y perdonar sin cansancio. Dejé de pensar en todo.

Y no busqué la felicidad, simplemente fui feliz.

A.R.

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Armonía

Armonía

Llené de aire mis pulmones. Exhalé. Volví a respirar tan profundamente como pude.

El sol me saludaba con algunos rayos que atravesaban las hojas de una palmera que tocaba el cielo. El paisaje era simplemente bello. El canto de un pájaro se me hizo más presente. Realmente lo estaba escuchando. Un sonido estupendo, lleno de paz.

Volví a respirar y sentí el cuerpo un poco pesado.

Una briza suave le permitía a mi frente estar totalmente despojada, mi pelo ya no la tapaba.Cada órgano de mi cuerpo sonreía. Un equilibrio magnífico ocupó mi mente. Mi sangre era energía. Energía inagotable.

Me sentí bien.Las preocupaciones ya no me correspondían y los acelerados pensamientos se hicieron a un lado. Enmudecieron.

El mundo y yo estábamos en armonía.

A.R.

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Felicidad

Felicidad

Quizá un día se canse de buscar la felicidad permanente y se dedique a conformarse con todo lo que posee a su alrededor. Quizá un día deje de querer estar feliz todo el tiempo y descubra qué sentimiento le produce cada circunstancia de vida. Quizá un día contemple lo que lo rodea, lo observe y lo valore.

Quizá, con el tiempo, casi sin darse cuenta, la felicidad lo buscará a él en cada momento. Y él, como una gaviota suspendida en el aire, contemplará cada instante y lo disfrutará como si fuese único.

Y quizá algún día él se dará cuenta de que esa era la única fórmula para lograr ser real y completamente FELIZ.

A.R.

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Sangre

Sangre

Un ruido seco lo despertó en la mitad de la noche. Gotas de sudor se deslizaban por su frente. Aturdido con las imágenes del sueño que había tenido hacía unos segundos atrás, se levantó para ir a ver qué pasaba, qué había sido el causante de aquel ruido.
El living estaba sumergido en una profunda oscuridad. Prendió una luz y descubrió que todo estaba en orden. Se dirigió a la cocina por un vaso de agua, su respiración dejó de ser agitada y volvió a la normalidad.
Al ingresar a la cocina y prender la luz vio un rostro que estaba a centímetros de él. El miedo no le permitió gritar. La punta filosa de una cuchilla perforó su abdomen. La sangre comenzó a rebalsar de sus órganos y sus piernas dejaron de tener fuerza. El cuerpo se desplomó en el suelo.
Tendido en el suelo, pensó en todas las personas que amaba y al mismo tiempo revivió en su mente los mejores momentos vividos a lo largos de sus años. La respiración se tornó densa. El frío se apoderó de cada parte de su cuerpo y su corazón latía de manera lenta y trabajosa. Sus papilas gustativas reconocieron el sabor a sangre que ahora también salía de su boca.
De pronto su cuerpo dejó de pertenecerle, ya no lo sentía suyo. Sus ojos se fueron cerrando y su respiración produjo un último suspiro. Casi sin notarlo, se fue.

A.R.

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Laberinto

Laberinto

Llega un momento en la vida en el que uno no es ni chico ni grande. Las responsabilidades no son extremas ni tan importantes pero aún así nuestros pensamientos forman un laberinto difícil de atravesar, como una ecuación matemática casi imposible de resolver. Y es ahí cuando se nos dificulta tomar decisiones; decidir qué es lo mejor, qué es lo correcto, qué nos hará bien, qué nos hará mal.

Y tal vez, la única manera de resolver la ecuación es probando los distintos caminos posibles que tiene ese laberinto. Ir descubriendo, sobre la marcha, qué era lo mejor para nosotros.
Quizá, dejando de pensar y de una buena vez decidir… o por lo menos intentarlo. Ir viendo qué nos pasa con esa elección. Experimentar. Y si somos afortunados, quizá podamos elegir seguir por ese camino o volver hacia atrás y elegir otro.

Teniendo siempre en cuenta que toda experiencia es aprendizaje y que en la vida, a diferencia de un laberinto, hay varias alternativas para llegar al final, o mejor dicho, a ese nuevo comienzo…

A.R.

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Un final.

Un final.

La satisfacción de una mente en calma. Una vista magnífica. Un bienestar profundo. Una mirada perdida. Un abrazo del océano, una brisa salada.

Los ojos cerrados.

El abrazo del horizonte. Un alivio constante. Una melancolía imprecisa. Una soledad hermosa. Un deseo callado… Una pregunta.
Un alivio sincero. Un profundo silencio. Un deseo incontrolable.

Acercarse a la orilla de la montaña. No pensar en nada. Extender las manos.

Una lágrima en la mejilla.

Dar un último respiro…

Saltar.

A.R.

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Caminó

Caminó

Una gota que provenía del cielo mojó su ventana, el ruido de la lluvia producía una paz inagotable en su interior. Recordó la mirada de aquel amor no correspondido y sin pensarlo demasiado se vistió y salió a caminar.

El agua recorría todo su cuerpo y un aire típico de primavera lo acompañaba en su andar. No sabía a dónde iba pero necesitaba caminar, trasladarse bajo el agua, sentir cada gota en cada parte de su figura.

De pronto, la lluvia comenzó a calmarse y un rayo de sol perforó las nubes. Su cara se iluminó; su mirada resaltaba y el paisaje retomó su color brillante.

Mojado, se sentó en el césped y apoyó la espalda sobre un árbol que se encontraba en el parque donde él estaba. Cerró los ojos, contempló el momento y sintiéndose a gusto, sonrió…

A.R.

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Buscar

Buscar

Estar todo el tiempo pendiente; vivir sometido a una espera interminable. Intentar saber, todo el tiempo, qué es lo que pasará y no dejar que los eventos se den por sí solos.

Desanimarse una y otra vez. Convertir la espera en una ansiedad tortuosa. Llenar la mente de preguntas sin respuestas.

Ocupar el tiempo buscando, pero sin saber bien qué. Y así pasar los días, indagando, explorando aún sin encontrar nada.

Hasta que llega un momento en el que hay que darse cuenta que las cosas deben pasar, simplemente deben fluir. Sabiendo siempre que todo marchará bien, que no hay nada que buscar, sino mucho por descubrir…

A.R.