Priorizar

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Con el tiempo uno empieza a entender el verdadero significado de las palabras. Empieza a darse cuenta que lo que realmente importa en esta vida no es una única cosa sino varias, que dependen del momento por el que estemos atravesando cada uno de nosotros.

Estamos en constante transformación y el orden de prioridades va, naturalmente, cambiando con el tiempo. Tomamos decisiones, elegimos y muchas veces no nos detenemos a pensar si eso que se está por elegir es lo que verdaderamente queremos o necesitamos.

A veces con una simple respuesta a una simple pregunta encontramos la verdad. Aquello que precisamos para ser felices, para estar en paz y para crecer.  Y es ahí cuando priorizar se vuelve fundamental.

Porque entendí, después de mucho tiempo, que priorizar es la clave para mantener el mayor equilibrio posible en cada etapa de nuestras vidas.

A.R.

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Corazón

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Y ahí es cuando te das cuenta de que todo marcha bien, cuando el corazón respira. Te das cuenta de que todo lo que te rodea es magnífico y de que todo lo que está por venir será grandioso.

Crecés. Permutas sin cambiar tu esencia pero sí mejorando tus pensamientos; tu actitud frente a la vida.

Te das cuenta que haber pensado, pese a todo, en positivo valió la pena. El momento presente te acaricia y el futuro te aguarda con los brazos abiertos.

Y es eso lo que hay que hacer. Cuando el corazón respira hay que prepararse. Prepararse para disfrutar y cosechar los frutos que hace tiempo venías sembrando, siempre con el espíritu optimista.

Porque cuando el corazón respira por fin estás en paz.

A.R.

Vivir

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Ese momento en el que no sabés si todo está como te gustaría que esté pero sí que todo está en orden. Te sentís en paz, aliviado, tranquilo… Te sorprende la excelente calidad de amigos que te rodean, lo bien que te hacen sentir y la felicidad que te transmiten día a día.

No importa el futuro, sólo importa el ahora. Vivir y ya. Haciendo las cosas bien, luchando por lo que deseamos y lo que creemos. Despertarse con una sonrisa, acostarse con dolor de panza por haber reído tanto durante toda la jornada.

La lluvia purifica el alma y el sol hace que una estupenda energía recorra cada órgano del cuerpo. La atención se focaliza en lo positivo, los pensamientos se ocupan del momento presente, ya no se preocupan por el mañana.

Y te das cuenta que la vida va más allá. Que es espléndida y que no se piensa, se vive. Te das cuenta que la felicidad depende de vos, de cómo percibís lo que nos pasa, lo que nos rodea. Comenzás a respirar de una manera distinta y los pulmones se llenan de vitalidad. Y sos feliz, punto.

A.R.

Cambiar

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Recuerdo que bajé descalzo la escalera. Me senté y el agua cubrió mis pies hasta el inicio de las rodillas. No sentí frío en ningún momento. El sol estaba radiante y hacía que mi cuerpo estuviese cálido.

Escuché una lancha pasar, fue sólo una. Después de esa lancha (antes también) entregué mis oídos a los pájaros. El viento movía a penas la copa de los árboles y el río se hacía notar con olas pequeñas.

Cerré los ojos y las lágrimas comenzaron a acariciar mis mejillas. No me las sequé, permití que mojasen mi pera y cayeran al agua.  Y fue ahí cuando decidí cambiar.

Y cambié. El pasado me dejó de estorbar y el futuro me aseguró que será genial. Comencé a focalizar la atención en todo lo bueno que la vida me daba. Empecé a agradecer y perdonar sin cansancio. Dejé de pensar en todo.

Y no busqué la felicidad, simplemente fui feliz.

A.R.

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Vivir.

Vivir.

Puede pasar que la vida nos de algunas pálidas cada tanto. Puede que algunas decisiones nos hagan desperdiciar oportunidades excelentes. Puede que a veces no seamos entendidos por nuestros familiares, nuestros amigos, el común de la gente e inclusive, a veces, no nos entendamos ni nosotros mismos.

Puede pasar que las responsabilidades nos agobien y los miedos recorran todo nuestro cuerpo con total libertad. Y puede que en ocasiones la tristeza envuelva nuestras almas y dudemos de un posible buen futuro.

Pero la mayor flaqueza está en rodearnos de personas a quienes no valoramos. En no confiar en lo que creemos, pensamos y soñamos. En dejar pasar los días y no hacer nada para cambiar la situación que nos disgusta.

En encerrarse y no vivir.

A.R.

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Elegir

Elegir

Ser honesto, alegre y fiel.
Fiel a uno mismo. Fiel hacia los demás. Fiel a las creencias y a los sentimientos.

Sorprenderse, dejarse llevar sin culpa.
Descubrir y transitar. Ver más allá. Escuchar, sentir y observar de verdad.

Otra oportunidad. Darle otra oportunidad al corazón.
Confiar en alguien,
Desear a alguien,
Pensar en alguien.

Luchar. Por lo que deseamos, por aquellas personas que nos importan. Por nosotros.

Elegir y, pese a todo, seguir.

A.R.

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Descansar

Descansar

Sólo se escuchaban unos pocos ruidos de algunos animales que se encontraban allí. Ruidos lejanos y suaves.

Los colores del cielo se volvieron cálidos, de una gama rojiza maravillosa. El sol comenzó a descender y el hermoso paisaje reposó en mi retina. Las estrellas abrazaron mi cuerpo. Contemplé el cielo infinito.

Mi alma se llenó de paz.

Cerré los ojos y dormí. Las estrellas iluminaron mis sueños y el rocío del pasto me hizo sentir frío por momentos.

El amanecer me despertó. Mi respiración tranquila y mis pensamientos calmados hicieron que mi descanso fuera profundo y real. Ese plácido descanso del que jamás me voy a poder olvidar.

A.R.

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Otoño.

Otoño.

Apoyaba su frente en la ventana. Los pensamientos viajaban sin un rumbo concreto y su alma estaba vacía.

La necesidad imperiosa de un amor correspondido. La falta de ese tipo de amor. El bienestar diario se tomó vacaciones y la tristeza se hizo más presente que nunca.

El caparazón protector de su estima roto, totalmente destruído.
Un paisaje gris. Una sentida soledad.

Veía a través de la ventana la lluvia salpicar en cada esquina. Las hojas perdían su verde brillante para convertirse en un marrón claro y luego caer al suelo.

Con la taza de café calentando sus manos veía a las personas recluidas bajo sus paraguas, moviéndose de un lado a otro. La gente ya comenzaba a usar ropa más abrigada.

Una hoja por fin cayó al suelo. Fue pisada por un zapato mojado. Toda la vitalidad había desaparecido. Sintió como si el mundo estuviese sin vida.

Y otra hoja cayó.

A.R.

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Armonía

Armonía

Llené de aire mis pulmones. Exhalé. Volví a respirar tan profundamente como pude.

El sol me saludaba con algunos rayos que atravesaban las hojas de una palmera que tocaba el cielo. El paisaje era simplemente bello. El canto de un pájaro se me hizo más presente. Realmente lo estaba escuchando. Un sonido estupendo, lleno de paz.

Volví a respirar y sentí el cuerpo un poco pesado.

Una briza suave le permitía a mi frente estar totalmente despojada, mi pelo ya no la tapaba.Cada órgano de mi cuerpo sonreía. Un equilibrio magnífico ocupó mi mente. Mi sangre era energía. Energía inagotable.

Me sentí bien.Las preocupaciones ya no me correspondían y los acelerados pensamientos se hicieron a un lado. Enmudecieron.

El mundo y yo estábamos en armonía.

A.R.

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Necesidad.

Necesidad.

A veces la cuestión no pasa por querer algo o no quererlo. Llega un momento en que la cuestión pasa por si se necesita o no. Si se necesita despertarse una mañana de invierno y ver que alguien está a tu lado. Necesidad de que alguien te toque con amor y ternura. Necesidad de sentirse pleno, completo, renovado, lleno de paz, feliz. De tener ese brillo en los ojos y saber realmente lo que significa amar, estar enamorado. Necesidad de pelearse con alguien, reconciliarse con alguien, perdonar a alguien, entender y aceptar a alguien….

Necesidad de encontrarse, sentir sus besos, su abrazo protector. Sentirse cuidado.

Necesidad de ser tuyo.

A.R.

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Y por fin, la paz.

Y por fin, la paz.

En su retina reposaba un paisaje incomparable. Su lugar en el mundo, su fuente de equilibrio. Y su mente totalmente callada se dispuso a calmar su permanente acelere.
El pasado y le futuro no existían; el presente estaba en pausa.
Contemplando un mar infinito una lágrima resbaló por su mejilla y aún así sintió una incontrolable y plácida felicidad.
Y la paz fue, por fin, la real protagonista de ese momento que jamás pudo olvidar…

A.R.

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Un final.

Un final.

La satisfacción de una mente en calma. Una vista magnífica. Un bienestar profundo. Una mirada perdida. Un abrazo del océano, una brisa salada.

Los ojos cerrados.

El abrazo del horizonte. Un alivio constante. Una melancolía imprecisa. Una soledad hermosa. Un deseo callado… Una pregunta.
Un alivio sincero. Un profundo silencio. Un deseo incontrolable.

Acercarse a la orilla de la montaña. No pensar en nada. Extender las manos.

Una lágrima en la mejilla.

Dar un último respiro…

Saltar.

A.R.

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Decidirse

Decidirse

Se decidió. Se decidió a dejar de buscar y largarse a conquistar lo que la vida tenía para darle. Y decidió ser feliz. Decidió reirse sin parar varias veces al día. Decidió cerrar las ventanas de su casa y bailar como si no hubiese un mañana. Decidió dejar de preocuparse por estupideces. Decidió ocuparse, en vez de preocuparse. Decidió aceptar que nada es perfecto y que nadie tiene todo resuelto. Y también decidió disfrutar de cada instante, de cada segundo, de cada minuto, de cada hora, de cada día. Decidió darle la importancia justa a cada cosa. Decidió salir a correr cuando tuviera ganas. Decidió apagar el teléfono móvil y verse con una amiga en algún café y charlar por horas.

Decidió ser más espontáneo. Decidió no detenerse ni influenciarse por lo que los demás piensan de él. Decidió ser bueno. Decidió perder el miedo a enamorarse y ver qué pasaba si le daba una oportunidad al corazón. Decidió estar preparado para sufrir, para caerse, para levantarse, para aprender y para enseñar también. Decidió darle prioridad a la familia y a los amigos.

Decidió no dejar de escribir nunca…

A.R.

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Caminó

Caminó

Una gota que provenía del cielo mojó su ventana, el ruido de la lluvia producía una paz inagotable en su interior. Recordó la mirada de aquel amor no correspondido y sin pensarlo demasiado se vistió y salió a caminar.

El agua recorría todo su cuerpo y un aire típico de primavera lo acompañaba en su andar. No sabía a dónde iba pero necesitaba caminar, trasladarse bajo el agua, sentir cada gota en cada parte de su figura.

De pronto, la lluvia comenzó a calmarse y un rayo de sol perforó las nubes. Su cara se iluminó; su mirada resaltaba y el paisaje retomó su color brillante.

Mojado, se sentó en el césped y apoyó la espalda sobre un árbol que se encontraba en el parque donde él estaba. Cerró los ojos, contempló el momento y sintiéndose a gusto, sonrió…

A.R.

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Buscar

Buscar

Estar todo el tiempo pendiente; vivir sometido a una espera interminable. Intentar saber, todo el tiempo, qué es lo que pasará y no dejar que los eventos se den por sí solos.

Desanimarse una y otra vez. Convertir la espera en una ansiedad tortuosa. Llenar la mente de preguntas sin respuestas.

Ocupar el tiempo buscando, pero sin saber bien qué. Y así pasar los días, indagando, explorando aún sin encontrar nada.

Hasta que llega un momento en el que hay que darse cuenta que las cosas deben pasar, simplemente deben fluir. Sabiendo siempre que todo marchará bien, que no hay nada que buscar, sino mucho por descubrir…

A.R.

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Olvidar

Olvidar

El espejo devolvió una imagen desconocida. La sensación de un vacío inmenso ocupó su cuerpo por completo. La desesperación de un alma perdida lo confundió y no supo qué hacer.
Llamar ¿a quién?. Correr ¿a dónde?. Llorar ¿por qué?. ¿Quién era esa persona que aparecía allí?. Recuerdos que no le pertenecían, sueños que no reconocía, respuestas jamás respondidas.

De pronto, un instante perdido en el espacio. Un profundo silencio. Una mirada desierta y el desconsuelo de volver a mirarse en el espejo y nuevamente olvidar quién era el dueño de aquella mirada.

A.R.

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Florecer

Florecer

A veces no se trata de saber qué queremos. A veces alcanza con saber que No queremos, y eso nos llevará, sin darnos cuenta, a lo que sí queremos.
A veces, se trata de hacer las cosas lo mejor que podamos, de crear vínculos positivos, de confianza; de ser nosotros ante todo, con nuestros errores y tropiezos, con nuestros aciertos y virtudes; de ser alegres, de nunca perder la esperanza y estar tranquilos… total, pase lo que pase, siempre se puede volver a florecer…

A.R

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El cambio.

El cambio.

Y llegó un momento en el que se dio cuenta que el cambio estaba en él, en sus pensamientos y actitudes, en sus palabras, en sus emociones y reacciones. Ya no importaba cuán fuerte era la energía externa, él se concentraba en su felicidad interior. Era ver todo el tiempo el lado bueno de las cosas que se le presentaban día a día, de las diferentes veces que tropezaba con la misma piedra, de las oportunidades perdidas y las decepciones encontradas.

Era ser el sol, la fuente de energía más enorme del universo, el elemento indispensable para que su sonrisa brille en el apogeo de su bienestar. Era ser esa enorme estrella que, pese a las tormentas, lluvias, nubes y vientos, siempre está, siempre vuelve a salir, que permanece impoluto, maravilloso e impecable.

Era ser él mismo, perdonándose, queriéndose, desafiándose….Era ser FELIZ.

A.R.