Priorizar

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Con el tiempo uno empieza a entender el verdadero significado de las palabras. Empieza a darse cuenta que lo que realmente importa en esta vida no es una única cosa sino varias, que dependen del momento por el que estemos atravesando cada uno de nosotros.

Estamos en constante transformación y el orden de prioridades va, naturalmente, cambiando con el tiempo. Tomamos decisiones, elegimos y muchas veces no nos detenemos a pensar si eso que se está por elegir es lo que verdaderamente queremos o necesitamos.

A veces con una simple respuesta a una simple pregunta encontramos la verdad. Aquello que precisamos para ser felices, para estar en paz y para crecer.  Y es ahí cuando priorizar se vuelve fundamental.

Porque entendí, después de mucho tiempo, que priorizar es la clave para mantener el mayor equilibrio posible en cada etapa de nuestras vidas.

A.R.

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Saltar

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Sentir el cuerpo. Tomar impulso. Suspenderse en el aire y perder el control. Dejar que las cosas pasen. Congelar el tiempo en eternos segundos. Sentir la libertad total. Sumergirse en lo desconocido y permitirle al amor entrar en acción, enamorándose; permitirle al presente ocupar los pensamientos, disfrutando el momento; desafiar la gravedad, volando por unos instantes; perder la dirección, encontrando nuevos rumbos. Darle lugar a otra mirada, sabiendo que tarde o temprano saltar implica caer. Y caer implica aprender. Y aprender implica superarse. Y superarse es vivir.

A.R.

Corazón

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Y ahí es cuando te das cuenta de que todo marcha bien, cuando el corazón respira. Te das cuenta de que todo lo que te rodea es magnífico y de que todo lo que está por venir será grandioso.

Crecés. Permutas sin cambiar tu esencia pero sí mejorando tus pensamientos; tu actitud frente a la vida.

Te das cuenta que haber pensado, pese a todo, en positivo valió la pena. El momento presente te acaricia y el futuro te aguarda con los brazos abiertos.

Y es eso lo que hay que hacer. Cuando el corazón respira hay que prepararse. Prepararse para disfrutar y cosechar los frutos que hace tiempo venías sembrando, siempre con el espíritu optimista.

Porque cuando el corazón respira por fin estás en paz.

A.R.

Algo real

El corazón dejó de latir. Ya no se molesta. No quiere ilusionarse sin sentido. Se resignó a seguir buscando aquello real que anhela desde hace mucho tiempo.

La intimidad también se cansó de que jueguen con ella. Ya no arriesga más.

El dulce sonido de una nueva posibilidad terminó siendo un sabor amargo. Y quizás sirva desnudarse a través de las palabras. Abrir el alma y que nada importe. Expresarse… Así la esperanza se somete a pensar que algún día llegará la oportunidad esperada. La plenitud será la protagonista y el vacío no molestará más a los sentimientos.

Algún día el conocimiento sabrá lo que es el amor y estos días eternos, llenos de soledad, serán una simple anécdota. Un camino que hubo que atravesar para poder realmente amar.

A.R.

Cambiar

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Recuerdo que bajé descalzo la escalera. Me senté y el agua cubrió mis pies hasta el inicio de las rodillas. No sentí frío en ningún momento. El sol estaba radiante y hacía que mi cuerpo estuviese cálido.

Escuché una lancha pasar, fue sólo una. Después de esa lancha (antes también) entregué mis oídos a los pájaros. El viento movía a penas la copa de los árboles y el río se hacía notar con olas pequeñas.

Cerré los ojos y las lágrimas comenzaron a acariciar mis mejillas. No me las sequé, permití que mojasen mi pera y cayeran al agua.  Y fue ahí cuando decidí cambiar.

Y cambié. El pasado me dejó de estorbar y el futuro me aseguró que será genial. Comencé a focalizar la atención en todo lo bueno que la vida me daba. Empecé a agradecer y perdonar sin cansancio. Dejé de pensar en todo.

Y no busqué la felicidad, simplemente fui feliz.

A.R.

Dejarse llevar

Los lamentos ya no molestaban a los pensamientos. Tampoco al alma. Las malas experiencias comenzaron a fugarse de la mente y poco a poco (por fin) fueron desapareciendo. La plena libertad se hacía presente y el pasado no estorbaba.

Una lluvia suave había limpiado sus angustias y el sol brillaba como nunca antes. Tal vez las nubes volverían algún día pero eso no le importaba. Ahora estaba en paz y sonreía de verdad.

Una mano tocó su espalda. Sintió una caricia que le llegó hasta lo más profundo de su Ser. Se sintió a salvo. Protegido del mundo.  Se dejó llevar y fue feliz.

A.R.

Fluir

Los copos de nieve le rozaban las mejillas con una suavidad estupenda. Cerró los ojos y alzó la cabeza.

Sintió que no quería pasar los días, sumar 24 horas y nada más, como si el tiempo fuese sólo un medio para atravesar.

Quería vivir cada momento como algo único y maravilloso. De encontrarle el sabor a cada instante. De valorar a quienes tenía cerca, disfrutarlos. De agradecer y reconocer todo aquello que poseía, todo aquello que era. De ser auténtico y arriesgarse siempre.

Con las mejillas coloradas por el frío intenso que su cuerpo estaba padeciendo, abrió los ojos y miró el cielo inundado de nubes densas. Respiró y casi sin notarlo produjo la sonrisa más espontánea de toda su vida. Y vivió el presente.

A.R.

Eso.

Escribir es esa acción magnífica que nos llena el alma. Es eso que nos permite jugar sin prohibición alguna; eso que le da un descanso a la mente y divierte sin consuelo a la imaginación.

Escribir es eso que conmueve, alegra, entristece y enoja. Escribir es jugar. Es armar y desarmar historias.  Es idear personalidades, acciones y sentimientos. Escribir es hacer nacer, crecer y hacer morir también.

Escribir es desnudarse por completo, mostrar lo que hay debajo de la piel. Escribir es mostrar el alma.

Escribir es eso que nos permite plasmar nuestra pesadilla más escalofriante, nuestro sueño más alegre.

Escribir es tener el control de una  historia, es tener el control total del tiempo. Es soñar y no querer despertar jamás.

Escribir es eso. Es libertad, imaginación y creatividad. Eso y mucho más que eso.

A.R.

Satisfacción plena.

Son esos momentos en los que sentís que por fin hiciste algo bien.

Ves a tú alrededor y ves personas extraordinarias que te valoran y acompañan siempre.

Sentís que de verdad sos feliz y el alma se regocija en un placer puro e infinito.

Y te sentís bien. En calma y tranquilo. Satisfecho.

Son esos momentos en lo que de verdad te sentís en paz y sólo te preocupa el presente, lo que estás viviendo ahora, justo en ese instante.

A.R.

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Vivir.

Vivir.

Puede pasar que la vida nos de algunas pálidas cada tanto. Puede que algunas decisiones nos hagan desperdiciar oportunidades excelentes. Puede que a veces no seamos entendidos por nuestros familiares, nuestros amigos, el común de la gente e inclusive, a veces, no nos entendamos ni nosotros mismos.

Puede pasar que las responsabilidades nos agobien y los miedos recorran todo nuestro cuerpo con total libertad. Y puede que en ocasiones la tristeza envuelva nuestras almas y dudemos de un posible buen futuro.

Pero la mayor flaqueza está en rodearnos de personas a quienes no valoramos. En no confiar en lo que creemos, pensamos y soñamos. En dejar pasar los días y no hacer nada para cambiar la situación que nos disgusta.

En encerrarse y no vivir.

A.R.

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Descansar

Descansar

Sólo se escuchaban unos pocos ruidos de algunos animales que se encontraban allí. Ruidos lejanos y suaves.

Los colores del cielo se volvieron cálidos, de una gama rojiza maravillosa. El sol comenzó a descender y el hermoso paisaje reposó en mi retina. Las estrellas abrazaron mi cuerpo. Contemplé el cielo infinito.

Mi alma se llenó de paz.

Cerré los ojos y dormí. Las estrellas iluminaron mis sueños y el rocío del pasto me hizo sentir frío por momentos.

El amanecer me despertó. Mi respiración tranquila y mis pensamientos calmados hicieron que mi descanso fuera profundo y real. Ese plácido descanso del que jamás me voy a poder olvidar.

A.R.

Sencillez

El viento hacía que los árboles movieran sus hojas frenéticamente. El frío ya se hacía notar en las calles.

Se levantó de la cama y abrió la ventana. La brisa helada le dio los buenos días y los pelos del cuerpo se le erizaron al instante.

Abrazando su cuerpo y con pasos rápidos volvió a la cama. La ventana seguía abierta y las cortinas se movían al compás del aire que entraba en aquella habitación.

Tapó todo su cuerpo, inclusive parte de la cara, con el acolchado y contempló la sensación de bienestar que le producía estar así.

Se desperezó unas  diez veces y al cabo de un rato se volvió a levantar. Se preparó una enorme taza de té con leche. Con la mente en calma volvió a la cama.

Sintió una sensación de placer extrema. Tomó un sorbo de té y pensó. Los grandes placeres se encuentran en una cantidad infinita de momentos sencillos.

A.R.

Plenitud

El corazón golpeaba su pecho. Bombeaba como nunca antes lo había hecho. No bombeaba sangre sino alegría. Una alegría infinita y absoluta recorría su cuerpo.

La sonrisa no se le borraba del rostro y la gente se preguntaba el porqué de su caminar airoso.

Sus mayores aspiraciones estaban apareciendo en la realidad. Los sueños comenzaban a realizarse.

El miedo apareció de repente, vino acompañado de la inseguridad, pero el entusiasmo era demasiado. Él seguiría adelante.

Se acostó en su cama, miró el techo, contempló el momento. Por sus venas continuaba circulando energía pura.

Descubrió que la vida no es como en las películas. Pero entendió que cualquier persona puede hacer que su vida sea una gran historia de película.

 

A.R.

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Felicidad

Felicidad

Quizá un día se canse de buscar la felicidad permanente y se dedique a conformarse con todo lo que posee a su alrededor. Quizá un día deje de querer estar feliz todo el tiempo y descubra qué sentimiento le produce cada circunstancia de vida. Quizá un día contemple lo que lo rodea, lo observe y lo valore.

Quizá, con el tiempo, casi sin darse cuenta, la felicidad lo buscará a él en cada momento. Y él, como una gaviota suspendida en el aire, contemplará cada instante y lo disfrutará como si fuese único.

Y quizá algún día él se dará cuenta de que esa era la única fórmula para lograr ser real y completamente FELIZ.

A.R.

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Y por fin, la paz.

Y por fin, la paz.

En su retina reposaba un paisaje incomparable. Su lugar en el mundo, su fuente de equilibrio. Y su mente totalmente callada se dispuso a calmar su permanente acelere.
El pasado y le futuro no existían; el presente estaba en pausa.
Contemplando un mar infinito una lágrima resbaló por su mejilla y aún así sintió una incontrolable y plácida felicidad.
Y la paz fue, por fin, la real protagonista de ese momento que jamás pudo olvidar…

A.R.