Tiempo

Sentirse así. Perdido por momentos. Repleto de dudas con respuestas simples. Sí. No. ¿Es esto lo que quiero? Sí. No.

Querer estar ausente. Tener que estar presente.

Los miedos consiguen ganar y los pensamientos se desorbitan. Se confunden. Se pierden y no se encuentran.

Aparece la única solución posible, tan posible como insoportable: tiempo. La cura de todos los males. La solución a todos los problemas. El tiempo.

El cuerpo sometido. La mente, frágil, no se calla, no descansa y se altera.

Esperar. Tiempo. Y ver como todo se acomoda. Como todo se armoniza.

Tiempo. Mientras llega: un papel y un lápiz. Una hoja en blanco. Una hermosa idea. La mente se distiende, se aquieta por un rato, se tranquiliza.

Tiempo. Sólo queda tiempo.

A.R.

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Descansar

Las gotas que caen desde el cielo salpican mi cara al golpear contra el suelo. Mi cuerpo en el piso, boca abajo. Mi ropa empapada hasta la última costura y a mi no me importa. No me importa si siento frío, si todas las partes de mi cuerpo están húmedas, si me voy a resfriar después, si me siento mal o si se moja el celular… Ya nada me importa.

Yo estoy acá, viviendo el momento, mojándome tanto como pueda. Nuevas gotas comienzan a resbalar por mi mejilla pero esta vez no vienen del cielo. Esta vez son mis ojos los que producen esas gotas, que en realidad provienen desde mi alma. No es tristeza. Es simplemente un momento de mucha calma y mi cuerpo necesita descargarse. Lo necesita para seguir viviendo.

El agua del cielo dejó de caer y los rayos del sol están atravesando las nubes. Yo sigo tirado en el piso de ladrillos y la humedad comienza a agobiarme; pero decido seguir acá, pensando. Meditando por unos momentos más para luego cerrar los ojos y descansar. Descansar como nunca antes. Descansar con la esperanza de estar mejor. Descansar con la idea de dormir, para siempre…

A.R.

Ese momento

Eran, más o menos, las tres de la mañana cuando abrí mis ojos y vi su rostro. Dormía de una manera tan angelical que jamás hubiese imaginado posible. Recuerdo que lo observé por unos minutos. Minutos que fueron eternos.

Aquel ser que con ojos cerrados (y algún que otro ronquido cada tanto) era observado por mí, me estaba dando lo que yo tanto necesitaba.

Y seguramente la incertidumbre, los miedos y temores volverán a molestarme algún día. Posiblemente de vez en cuando mis mejillas recuerden el sabor dulzón de las lágrimas que en algún tiempo derramé sin consuelo.

Pero ahí acostado, frente a semejante ser humano, nada me preocupaba; éramos nosotros y el sonido de la noche que se mezclaba con nuestras respiraciones. Nada más.

Me di media vuelta y boca arriba, con los ojos abiertos en medio de la oscuridad, las sábanas enredadas a mis pies y unas enormes ganas de tomar té, cerré los ojos y respiré tan profundo como pude.

Fue ahí cuando me di cuenta de que había logrado llegar a ese momento… Ese sutil momento en el que te das cuenta de que estás enamorado. Y esta vez, por fin, de verdad.

A.R

Priorizar

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Con el tiempo uno empieza a entender el verdadero significado de las palabras. Empieza a darse cuenta que lo que realmente importa en esta vida no es una única cosa sino varias, que dependen del momento por el que estemos atravesando cada uno de nosotros.

Estamos en constante transformación y el orden de prioridades va, naturalmente, cambiando con el tiempo. Tomamos decisiones, elegimos y muchas veces no nos detenemos a pensar si eso que se está por elegir es lo que verdaderamente queremos o necesitamos.

A veces con una simple respuesta a una simple pregunta encontramos la verdad. Aquello que precisamos para ser felices, para estar en paz y para crecer.  Y es ahí cuando priorizar se vuelve fundamental.

Porque entendí, después de mucho tiempo, que priorizar es la clave para mantener el mayor equilibrio posible en cada etapa de nuestras vidas.

A.R.

Vos

A vos que ni te esperaba y apareciste y sin dudarlo me atrapaste.

A vos que me cuidas con un abrazo y proteges mi alma.

A vos que con un beso borras angustias que pensé que eran eternas.

A vos que simplificas mi vida y me haces dar cuenta de lo que realmente importa.

A vos que, sin querer, me haces sentir único.

A vos que te veo en cada persona; te huelo en cada aroma; te escucho en cada sonido.

A vos que nunca me aburrís.

A vos que siempre estás.

A vos que, sin imaginar que podía pasar, te estoy empezando a amar.

A.R.

Saltar

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Sentir el cuerpo. Tomar impulso. Suspenderse en el aire y perder el control. Dejar que las cosas pasen. Congelar el tiempo en eternos segundos. Sentir la libertad total. Sumergirse en lo desconocido y permitirle al amor entrar en acción, enamorándose; permitirle al presente ocupar los pensamientos, disfrutando el momento; desafiar la gravedad, volando por unos instantes; perder la dirección, encontrando nuevos rumbos. Darle lugar a otra mirada, sabiendo que tarde o temprano saltar implica caer. Y caer implica aprender. Y aprender implica superarse. Y superarse es vivir.

A.R.

Corazón

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Y ahí es cuando te das cuenta de que todo marcha bien, cuando el corazón respira. Te das cuenta de que todo lo que te rodea es magnífico y de que todo lo que está por venir será grandioso.

Crecés. Permutas sin cambiar tu esencia pero sí mejorando tus pensamientos; tu actitud frente a la vida.

Te das cuenta que haber pensado, pese a todo, en positivo valió la pena. El momento presente te acaricia y el futuro te aguarda con los brazos abiertos.

Y es eso lo que hay que hacer. Cuando el corazón respira hay que prepararse. Prepararse para disfrutar y cosechar los frutos que hace tiempo venías sembrando, siempre con el espíritu optimista.

Porque cuando el corazón respira por fin estás en paz.

A.R.

Microrrelato: Morir

Cayó al suelo y allí, como si estuviese en un sueño profundo, pudo viajar en el tiempo y observar su pasado, sus millones de momentos vividos, sus hermosos y tristes recuerdos. La herida ya no le agobiaba aunque su respiración no era la misma que antes. Abrió los ojos y volvió al presente. Mira a su alrededor, el humo que hay en el lugar hace que su visión sea nula, sólo oye el llanto de los niños. Advierte lo que ocurre pero no puede moverse. Ya no siente su cuerpo, vuelve a cerrar los ojos y respira por última vez.

A.R.

Algo real

El corazón dejó de latir. Ya no se molesta. No quiere ilusionarse sin sentido. Se resignó a seguir buscando aquello real que anhela desde hace mucho tiempo.

La intimidad también se cansó de que jueguen con ella. Ya no arriesga más.

El dulce sonido de una nueva posibilidad terminó siendo un sabor amargo. Y quizás sirva desnudarse a través de las palabras. Abrir el alma y que nada importe. Expresarse… Así la esperanza se somete a pensar que algún día llegará la oportunidad esperada. La plenitud será la protagonista y el vacío no molestará más a los sentimientos.

Algún día el conocimiento sabrá lo que es el amor y estos días eternos, llenos de soledad, serán una simple anécdota. Un camino que hubo que atravesar para poder realmente amar.

A.R.

Cambiar

5

Recuerdo que bajé descalzo la escalera. Me senté y el agua cubrió mis pies hasta el inicio de las rodillas. No sentí frío en ningún momento. El sol estaba radiante y hacía que mi cuerpo estuviese cálido.

Escuché una lancha pasar, fue sólo una. Después de esa lancha (antes también) entregué mis oídos a los pájaros. El viento movía a penas la copa de los árboles y el río se hacía notar con olas pequeñas.

Cerré los ojos y las lágrimas comenzaron a acariciar mis mejillas. No me las sequé, permití que mojasen mi pera y cayeran al agua.  Y fue ahí cuando decidí cambiar.

Y cambié. El pasado me dejó de estorbar y el futuro me aseguró que será genial. Comencé a focalizar la atención en todo lo bueno que la vida me daba. Empecé a agradecer y perdonar sin cansancio. Dejé de pensar en todo.

Y no busqué la felicidad, simplemente fui feliz.

A.R.

Dejarse llevar

Los lamentos ya no molestaban a los pensamientos. Tampoco al alma. Las malas experiencias comenzaron a fugarse de la mente y poco a poco (por fin) fueron desapareciendo. La plena libertad se hacía presente y el pasado no estorbaba.

Una lluvia suave había limpiado sus angustias y el sol brillaba como nunca antes. Tal vez las nubes volverían algún día pero eso no le importaba. Ahora estaba en paz y sonreía de verdad.

Una mano tocó su espalda. Sintió una caricia que le llegó hasta lo más profundo de su Ser. Se sintió a salvo. Protegido del mundo.  Se dejó llevar y fue feliz.

A.R.

Paisaje

Desde el suelo observaba el reflejo del sol que reposaba sobre el agua. La laguna se veía estupenda.

Sentía el peso de su cuerpo sobre la tierra. No le importaba ensuciarse. El aroma a pasto llenaba sus pulmones de placer. Su mente estaba en paz. La respiración cada vez era más suave.

La herida ya no le ardía y su ritmo cardíaco comenzaba a disminuir notablemente.

A penas podía moverse y sintió un frío atípico.

La visión comenzó a ser borrosa.

Sabía que estaba muriendo y se preguntó si ese paisaje maravilloso era una simple alucinación. ¿Dónde estaría realmente?

El calmo sonido del agua cada vez se alejaba más. Y más. Y más.

Y ya no pudo ver la luz del sol. Ya no pudo oír el cantar de los pájaros. No pudo sentir su corazón latir. Ya no pudo sentir.

A.R.

Fluir

Los copos de nieve le rozaban las mejillas con una suavidad estupenda. Cerró los ojos y alzó la cabeza.

Sintió que no quería pasar los días, sumar 24 horas y nada más, como si el tiempo fuese sólo un medio para atravesar.

Quería vivir cada momento como algo único y maravilloso. De encontrarle el sabor a cada instante. De valorar a quienes tenía cerca, disfrutarlos. De agradecer y reconocer todo aquello que poseía, todo aquello que era. De ser auténtico y arriesgarse siempre.

Con las mejillas coloradas por el frío intenso que su cuerpo estaba padeciendo, abrió los ojos y miró el cielo inundado de nubes densas. Respiró y casi sin notarlo produjo la sonrisa más espontánea de toda su vida. Y vivió el presente.

A.R.

Eso.

Escribir es esa acción magnífica que nos llena el alma. Es eso que nos permite jugar sin prohibición alguna; eso que le da un descanso a la mente y divierte sin consuelo a la imaginación.

Escribir es eso que conmueve, alegra, entristece y enoja. Escribir es jugar. Es armar y desarmar historias.  Es idear personalidades, acciones y sentimientos. Escribir es hacer nacer, crecer y hacer morir también.

Escribir es desnudarse por completo, mostrar lo que hay debajo de la piel. Escribir es mostrar el alma.

Escribir es eso que nos permite plasmar nuestra pesadilla más escalofriante, nuestro sueño más alegre.

Escribir es tener el control de una  historia, es tener el control total del tiempo. Es soñar y no querer despertar jamás.

Escribir es eso. Es libertad, imaginación y creatividad. Eso y mucho más que eso.

A.R.

Satisfacción plena.

Son esos momentos en los que sentís que por fin hiciste algo bien.

Ves a tú alrededor y ves personas extraordinarias que te valoran y acompañan siempre.

Sentís que de verdad sos feliz y el alma se regocija en un placer puro e infinito.

Y te sentís bien. En calma y tranquilo. Satisfecho.

Son esos momentos en lo que de verdad te sentís en paz y sólo te preocupa el presente, lo que estás viviendo ahora, justo en ese instante.

A.R.

Harto.

Volvió a confiar. Volvió a caer. Tropezó con la misma piedra aunque en otro lugar. Se volvió a equivocar.

Intentó levantarse pero no pudo. Decidió permanecer tirado por un tiempo. Reflexionar. Dejar de buscar.

Tendido en el suelo también intentó pensar. Parar un poco. Bajar un cambio.

La angustia se sostenía en sus sentimientos. Se resistió a avanzar. Harto de verse en la misma situación una y otra vez.

Y cuando se sintiera reconstruido, se levantaría, continuaría caminando, pero esta vez con los ojos más abiertos y el corazón más protegido. 

A.R.

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Elegir

Elegir

Ser honesto, alegre y fiel.
Fiel a uno mismo. Fiel hacia los demás. Fiel a las creencias y a los sentimientos.

Sorprenderse, dejarse llevar sin culpa.
Descubrir y transitar. Ver más allá. Escuchar, sentir y observar de verdad.

Otra oportunidad. Darle otra oportunidad al corazón.
Confiar en alguien,
Desear a alguien,
Pensar en alguien.

Luchar. Por lo que deseamos, por aquellas personas que nos importan. Por nosotros.

Elegir y, pese a todo, seguir.

A.R.

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Descansar

Descansar

Sólo se escuchaban unos pocos ruidos de algunos animales que se encontraban allí. Ruidos lejanos y suaves.

Los colores del cielo se volvieron cálidos, de una gama rojiza maravillosa. El sol comenzó a descender y el hermoso paisaje reposó en mi retina. Las estrellas abrazaron mi cuerpo. Contemplé el cielo infinito.

Mi alma se llenó de paz.

Cerré los ojos y dormí. Las estrellas iluminaron mis sueños y el rocío del pasto me hizo sentir frío por momentos.

El amanecer me despertó. Mi respiración tranquila y mis pensamientos calmados hicieron que mi descanso fuera profundo y real. Ese plácido descanso del que jamás me voy a poder olvidar.

A.R.

Sencillez

El viento hacía que los árboles movieran sus hojas frenéticamente. El frío ya se hacía notar en las calles.

Se levantó de la cama y abrió la ventana. La brisa helada le dio los buenos días y los pelos del cuerpo se le erizaron al instante.

Abrazando su cuerpo y con pasos rápidos volvió a la cama. La ventana seguía abierta y las cortinas se movían al compás del aire que entraba en aquella habitación.

Tapó todo su cuerpo, inclusive parte de la cara, con el acolchado y contempló la sensación de bienestar que le producía estar así.

Se desperezó unas  diez veces y al cabo de un rato se volvió a levantar. Se preparó una enorme taza de té con leche. Con la mente en calma volvió a la cama.

Sintió una sensación de placer extrema. Tomó un sorbo de té y pensó. Los grandes placeres se encuentran en una cantidad infinita de momentos sencillos.

A.R.

Plenitud

El corazón golpeaba su pecho. Bombeaba como nunca antes lo había hecho. No bombeaba sangre sino alegría. Una alegría infinita y absoluta recorría su cuerpo.

La sonrisa no se le borraba del rostro y la gente se preguntaba el porqué de su caminar airoso.

Sus mayores aspiraciones estaban apareciendo en la realidad. Los sueños comenzaban a realizarse.

El miedo apareció de repente, vino acompañado de la inseguridad, pero el entusiasmo era demasiado. Él seguiría adelante.

Se acostó en su cama, miró el techo, contempló el momento. Por sus venas continuaba circulando energía pura.

Descubrió que la vida no es como en las películas. Pero entendió que cualquier persona puede hacer que su vida sea una gran historia de película.

 

A.R.

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Otoño.

Otoño.

Apoyaba su frente en la ventana. Los pensamientos viajaban sin un rumbo concreto y su alma estaba vacía.

La necesidad imperiosa de un amor correspondido. La falta de ese tipo de amor. El bienestar diario se tomó vacaciones y la tristeza se hizo más presente que nunca.

El caparazón protector de su estima roto, totalmente destruído.
Un paisaje gris. Una sentida soledad.

Veía a través de la ventana la lluvia salpicar en cada esquina. Las hojas perdían su verde brillante para convertirse en un marrón claro y luego caer al suelo.

Con la taza de café calentando sus manos veía a las personas recluidas bajo sus paraguas, moviéndose de un lado a otro. La gente ya comenzaba a usar ropa más abrigada.

Una hoja por fin cayó al suelo. Fue pisada por un zapato mojado. Toda la vitalidad había desaparecido. Sintió como si el mundo estuviese sin vida.

Y otra hoja cayó.

A.R.

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Armonía

Armonía

Llené de aire mis pulmones. Exhalé. Volví a respirar tan profundamente como pude.

El sol me saludaba con algunos rayos que atravesaban las hojas de una palmera que tocaba el cielo. El paisaje era simplemente bello. El canto de un pájaro se me hizo más presente. Realmente lo estaba escuchando. Un sonido estupendo, lleno de paz.

Volví a respirar y sentí el cuerpo un poco pesado.

Una briza suave le permitía a mi frente estar totalmente despojada, mi pelo ya no la tapaba.Cada órgano de mi cuerpo sonreía. Un equilibrio magnífico ocupó mi mente. Mi sangre era energía. Energía inagotable.

Me sentí bien.Las preocupaciones ya no me correspondían y los acelerados pensamientos se hicieron a un lado. Enmudecieron.

El mundo y yo estábamos en armonía.

A.R.

Confiar

Porque no se trata de vivir siempre en un estado de completa felicidad. Se trata de confiar. Confiar en que todo saldrá bien. Estar predispuesto a que las cosas buenas se den por sí solas. Abrir el alma y permitirle a la vida que nos sorprenda. Saber que la buena energía atrae, inevitablemente, cosas gandiosas.

Verse en el otro, generando una empatía real. Confiar que todo pasa por algo y descubrir el porqué de aquellas situaciones. 

Confiar en que si por dentro se está a gusto, todo lo que nos rodea será positivo. Y así uno se siente pleno, completo, se siente amado, se siente alegre.

Confiar en que a veces no es necesario buscar tanto sino saber que aquello que buscamos está por ser nuestro en cualquier momento y que debemos prepararnos para recibirlo. 

Confiar en que se puede volver a empezar; siempre con una sonrisa en la cara…

A.R.

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Felicidad

Felicidad

Quizá un día se canse de buscar la felicidad permanente y se dedique a conformarse con todo lo que posee a su alrededor. Quizá un día deje de querer estar feliz todo el tiempo y descubra qué sentimiento le produce cada circunstancia de vida. Quizá un día contemple lo que lo rodea, lo observe y lo valore.

Quizá, con el tiempo, casi sin darse cuenta, la felicidad lo buscará a él en cada momento. Y él, como una gaviota suspendida en el aire, contemplará cada instante y lo disfrutará como si fuese único.

Y quizá algún día él se dará cuenta de que esa era la única fórmula para lograr ser real y completamente FELIZ.

A.R.

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Y por fin, la paz.

Y por fin, la paz.

En su retina reposaba un paisaje incomparable. Su lugar en el mundo, su fuente de equilibrio. Y su mente totalmente callada se dispuso a calmar su permanente acelere.
El pasado y le futuro no existían; el presente estaba en pausa.
Contemplando un mar infinito una lágrima resbaló por su mejilla y aún así sintió una incontrolable y plácida felicidad.
Y la paz fue, por fin, la real protagonista de ese momento que jamás pudo olvidar…

A.R.